10 de mayo de 2005

Garras del Dragón


¿ Por qué huyes del destino, ¡oh dulce doncella?
¿ Por qué no lo aceptas y pides clemencia?
En el fondo tu alma sabe que me perteneces...
Ni el más bravo ejército podrá ahora oponerse
Al deseo del dragón de hacerte mi presa.

Me enamoro cada mil años.
Mientras, guardo con duelo recuerdos pasados.
Pero todo este tiempo no ha sido en vano.
Mi amor eterno ha resucitado.

Dulce doncella ahora eres mi esclava
Soy dueño de tu vos, tus suspiros y tu objeto de deseo
Mi reina, mi amada, mi fiel desposada:
El fuego de tu mirada es más fuerte que el de mi pecho

Cúmulo de orgullos, miedos y defensivas arrogancias
Los dos Dragones disputan su dominio
Tantas heridas causadas por colmillos fieros,
Sin embargo sigue la esperanza
Mi fuerza y rudeza inocente cordero
Mordida en tu cuello será mi venganza

Recházame mientras puedas,
De las garras del dragón nadie se salva...
Seguiré rastreando tus huellas.
Pronto te encontraré mi dulce amada

Entrégate a mis alas, ríndete a mi fuego
Volemos lejos de aquí
Se víctima de mi deseo
La pasión crece en ti
La cueva... testigo de nuestro delicioso encuentro.


Por qué huyes del camino oh dulce doncella ?
¿Yo soy tu dueño o tu eres mi dueña ?

He caído en las garras del dragón...

9 de mayo de 2005

Presagio

Apenas llevo tres semanas de conocerla. La ansiedad por tener entre mis brazos a aquella persona, se adueña tiranamente de mis pensamientos y los obliga a materializar historias de romance, donde un dulce beso entre la pareja de amantes, cierra el telón de la obra con un sublime final feliz. Mientras mi cansado cuerpo busca conciliar el sueño, la euforia de su llegada celebra escandalosamente sobre todos los rincones de mi mente y priva de mí toda tranquilidad y concentración; hasta que pacientemente espero la llegada de un repentino sueño, que por intervención divina continúa la historia, me lleva volando a sus brazos y me une con su alma, noche tras noche...

Sueño con ella mientras duermo y sueño con ella mientras pienso despierto. Todo se convierte en un interminable ciclo de placenteras ilusiones que pajarean sobre mi cabeza y hacen mofa de mi antes buen juicio. Yo no quiero que se vayan, quiero que se queden, me gusta perderme en mis sueños.

En mis escasos ratos de cordura me pregunto si existe algún tipo de defensa en contra de ello, si es acaso la omnipotente fuerza que nada puede vencer, y que por más que nos esforcemos en aplacarla o disminuirla, su presencia termina adueñándose de nuestra mirada, de la frecuencia de nuestros suspiros y del ritmo en que nuestro corazón late. Por más fortalezas que levante, por más impenetrables armaduras que vista, por más montañas que me refugien y por más “peros” que me defiendan, su imparable flecha está destinada a atravesar el calor de mi pecho. No hacen falta mil videntes ni mil sabios para predecir tan anunciado acontecimiento.

He decidido no oponerme, ¿ para que evitar lo inevitable? ¿Por qué rechazar lo que quiero? Tengo todo listo para que sus besos alivien mis heridas y sus manos suavicen mi pesadez. Voy errante hacia lo desconocido; no voy tan lento como para que se me escape, pero tampoco voy tan rápido como para que me tropiece y me lastime. Mis ojos, en la más perpetua oscuridad buscan el brillo de los suyos, mis brazos se agitan buscando sus brazos y mis labios se derriten con el solo hecho de imaginar los de ella rozando suavemente los míos. El momento se acerca para que nuestras almas se encuentren.

El presagio de mi corazón dice sigue y el presagio de mi cordura dice...
El presagio de mi cordura que se calle...

Carta de un despechado

Querida “*****” :

Si es que llegas a leer esto, yo ya me habré marchado para siempre de tu vida. Cuando liberes un último suspiro al terminar de leer esta carta, seguramente andaré embriagándome con mi dolor y contándole mis penas a algún paciente tabernero, y de la nada, me haré compañero de penas de algún otro “beodo corazón roto”, le haré preguntas sin respuesta sobre el amor y llegaremos a la típica e infundada conclusión de que todas son iguales.

Hoy me pregunto, ¿por qué al experimentar el amor se debe de experimentar el dolor? También me pregunto ¿por qué Dios nos ofrece cosas de las cuales no podemos disponer, que solo podemos observar celosamente desde lejos y aceptar tristemente que no nos pertenecen? y lo que más me pregunto es ¿por qué enviarme un ángel a darme alas de amor para después cortarlas dulcemente y reducir el dolor de mi caída?

¿Qué tuve de malo? ¿No soy lo suficientemente atractivo? ¿No soy lo suficientemente cariñoso? ¿No soy lo suficientemente hombre para hacerte feliz? ¿O soy tan consciente e inconscientemente estúpido como para no darme cuenta de que lo que tú buscabas en mí era solo un consuelo?

Te prometí felicidad inmensa y una vida carente de sufrimiento; prometí cuidarte ante cualquier adversidad y que nunca habría de pasarte nada porque yo estaría a tu lado para defenderte; prometí abrazarte a cada momento, hacerte reír cuando estabas triste y luego besarte mientras reías; prometí velarte en tus sueños y embriagarme al contemplar tu belleza junto a la noche; prometí hechizarme día a día con tu mirada y perderme apasionadamente en tu cuerpo; prometí rendirme a tus caricias y llorar sobre pecho; prometí que nunca ibas a envejecer, pues tu alma siempre sería hermosa y joven para mí; prometí amarte eternamente como a nada ni a nadie en el mundo...

¿Por qué jugaste conmigo de esa manera? !Dios! ¿Cómo es que un ser tan hermoso puede causar tanto dolor? ¿Por qué no puede ser de otra manera?

Pero ya basta de mis patéticas autocompasiones. Yo nunca fui nada para ti más que un simple entretenimiento. ¡Bah! Que otro te consuele. Yo desgasté mi alma tratando de hacerte feliz y no supiste valorarlo. Mi olvidado orgullo es ahora quien me levanta como un fiel amigo.

Yo ya me marcho. Te quedas con mis canciones, con mis poesías y con mi dignidad. Mi rencor se muere en esta carta y me llevo mi dolor como presente. Me voy con la mirada al horizonte, forzando mi indolencia, y con mis ojos húmedos perdidos hacia la nada, evado las indiscretas miradas de la humillación.

Adiós... Ya será en otra vida. Que Dios te guarde a cada momento, y que el hombre más afortunado tenga la dicha de hacerte feliz. ¡Venga tabernero! Sírvame otra copa; que el amargo sabor del wisky anestesie mi dolor y le de leve consuelo a mi soledad. Un te amo se pierde en el viento al no encontrar su destino. La vida sigue aunque el motivo de vivir se muere.

Hasta siempre en mi corazón, hasta nunca en mi vida...

Alguna vez tuyo “**** ******”

ATENTO AVISO

Solo escribo en este espacio para no aburrirme, no me interesa la fama bloguera, hacer amigos, ni estar en los 10 más leídos o lo que lo que piensen de mi las personas que me leen.
El propósito de este blog es méramente egoísta y chingativo.
Todo tipo de comentario, crítica, burlas, insultos , saludos para mi mamá, reclamaciones, embarazos no deseados, declaraciones amorosas, chismes, informaciones sobre mi estado de cuenta, ventas de riñones, tráfico de drogas e indocumentados, fotos de mujeres desnudas, etc, son bienvenidos.
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